Agregador de páginas de divulgación científica http://www.solociencia.es/divulgacion/ciencia-en-general/Planeta-Ciencia-en-general/ 2010-09-05T17:36:39Z Author Cienciaes.com : Crónica de una pandemia no sucedida - Quilo de Ciencia http://feedproxy.google.com/~r/CienciaesPodGeneral/~3/P-W1FS-q-xg/ 2010-09-05T11:48:51+00:00

Hace alrededor de un año nos asustábamos todos con la aparición de los primeros casos de Gripe A en Méjico. Sin embargo, y afortunadamente, aunque la pandemia se ha producido y el virus se ha extendido rápidamente por el planeta, no ha causado los estragos que se temían. ¿por qué? ¿Qué podemos aprender de lo sucedido, o de lo que, por fortuna, no llegó a suceder?

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Ciencia en el XXI. Mirando con la mente. : Cuestiones personales. Responde por mí. XXXVI http://www.cienciaxxi.com/2010/09/cuestiones-personales-responde-por-mi.html 2010-09-05T11:25:00+00:00 Eugenio Manuel **

¿Son la gente de ciencia más inteligentes que los de letras?
(Ver vídeo)

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NOTA: En esta sección dejo preguntas abiertas en cuya respuesta no intervengo.
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La ciencia es la única noticia : Derribando mitos http://blogs.publico.es/ciencias/general/959/derribando-mitos/ 2010-09-05T10:00:09+00:00 Ciencias ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Hace ya muchos años nuestro antropocentrismo nos llevó a pensar que la tecnología era patrimonio exclusivo de la genealogía más directa de la humanidad. La especie Homo habilis, definida en 1964 (Science) por Richard Leakey, Phillipe Tobias y John Napier, no sólo ostentaba una capacidad craneal hasta un 40% más elevada que la de los australopitecos, sino que era capaz de producir tecnología de manera sistemática.
Se trataba sólo de lascas y guijarros preparados para cortar carne y tendones o para machacar huesos, pero la fabricación de estos artefactos (tecnología olduvayense) se consideró desde entonces como un rasgo distintivo del género Homo y propio del linaje humano.

Las herramientas de Olduvai eran anteriores a los dos millones de años y muy pronto ese límite temporal se vio superado por hallazgos en otros yacimientos africanos, como los de Kada Gona y Kada hadar, en Etiopía. La cronología de estas herramientas se cifra en torno a los 2,5 millones de años, justificando así una posible mayor antigüedad del género Homo.
Algunos fósiles problemáticos de esta antigüedad fueron por ello incluidos en nuestro propio género.
En la columna del 30 de mayo de 2010 me preguntaba en estas mismas páginas sobre la posibilidad de que la tecnología no fuera necesariamente un atributo del género Homo. Me basaba en los hallazgos de Julio Mercader y otros investigadores en el yacimiento de Noula (Costa de Marfil) de herramientas atribuidas a chimpancés, así como en la publicación en abril de este mismo año de la nueva especie Australopithecus sediba en la revista Science. Esta especie tiene menos de dos millones de años de antigüedad, una capacidad craneal de entre 420 y 450 centímetros cúbicos y un aspecto que recuerda en buena parte a los propios miembros de la especie Homo habilis.

Si los australopitecos sobrevivieron hasta superar la barrara de los dos millones de años, cabe la posibilidad de que los restos fósiles de dudosa asignación anteriores a esa fecha pertenecieran en realidad a australopitecos y que éstos fueran los autores de la tecnología más antigua encontrada hasta la fecha. Un reciente artículo publicado en Nature confirma que la especie Australopithecus afarensis (a la que pertenece la famosa Lucy) pudo fabricar y utilizar herramientas de piedra para descuartizar animales hace nada menos que 3,4 millones años. No será fácil encontrar las herramientas de esa época, porque su aspecto diferirá poco de piedras rotas de forma natural. Pero es evidente que la definición del género Homo se tiene que revisar. Definitivamente, la tecnología no se puede considerar un atributo humano y la ciencia se encarga de ponernos en el sitio que nos corresponde.


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Enroque de ciencia : Tatuajes científicos. 34 http://enroquedeciencia.blogspot.com/2010/09/tatuajes-cientificos-34.html 2010-09-05T05:40:00+00:00 Carlos Roque Sánchez
En efecto es la ecuación de la dilatación del tiempo.

El fenómeno manifiestado por la Teoría de la Relatividad einsteniana. Que en realidad son dos: la de la Relatividad Especial (TRE) de 1905 y la de la Relatividad General (TRG) de 1915.

Dos tipos de dilatación temporal. Dos extrañezas físicas. Y un solo pectoral tatuado.
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El Sofista : Los jóvenes soles de NGC 7129 http://feedproxy.google.com/~r/ElSofista/~3/Qa_cuy1hXA0/los-jovenes-soles-de-ngc-7129.html 2010-09-04T20:56:00+00:00 el sofista El polvo todavía rodea a estrellas de reciente formación en el cúmulo NGC 7129, a unos 3 mil años-luz de nosotros en la noble constelación de Cefeo (clic en la imagen para ampliarla a 900 x 904 píxeles o verla aún más grande).

Aunque estas estrellas tienen alrededor de un millón de años y se encuentran relativamente en su más tierna infancia, es probable que el Sol se haya formado en una región de formación estelar de similares características, pero hace 5 mil millones de años.

Entre los aspectos más notables de la imagen de hoy —que puede ser ampliada en esta página— se destacan las nubes de polvo azuladas que reflejan la luz (ver la siguiente imagen) de las estrellas de reciente formación, así como las pequeñas formas arqueadas de color rojo profundo que indican la presencia de objetos estelares muy energéticos. Conocidos como objetos Herbig-Haro, su forma y color son característicos del gas de hidrógeno que resplandece al ser embestido por chorros de partículas que brotan de las estrellas recién nacidas.

En última instancia el polvo y el gas que dio origen a las dichas estrellas se dispersará y éstas se irán alejando unas de otras mientras el cúmulo, cada vez menos compacto, gira alrededor del centro de la galaxia. A la distancia estimada de NGC 7129, esta vista telescópica abarca aproximadamente 40 años-luz.

Espejos estelares. En las proximidades de una estrella brillante, las nubes de partículas de polvo dispersan las longitudes de onda corta de la luz visible de las estrellas más eficazmente que las grandes, lo que produce bonitas nebulosas de reflexión azules como las mostradas en la imagen. De izquierda a derecha y comenzando desde arriba vemos a NGC 1977 en Orión, IC 2118 (Nebulosa Cabeza de Bruja) y M78, también en Orión. En la fila del medio se encuentran M20 (Nebulosa Trífida), NGC 2264 en la constelación del Unicornio (Monoceros) y IC 405 (Nebulosa de la Estrella Ardiente o Flaming Star Nebula). En la última fila, NGC 2023 (cerca de la Nebulosa Cabeza de Caballo), NGC 7023 (Nebulosa del Lirio) y, finalmente, la brillante estrella Mérope rodeada de un velo de polvo (NGC 1435). Mérope es una de las siete hermanas de las Pléyades (clic en la imagen para ampliarla). Leer la entrada completa.

Vía Foto astronómica del día correspondiente al 4 de septiembre de 2010. Esta página ofrece todos los días una imagen o fotografía del universo, junto con una breve explicación escrita por un astrónomo profesional. Crédito y copyright: Ken Crawford (Rancho Del Sol Obs.).

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Angel : Ciencia y respuestas, por Richard Feynman http://ajlopez.zoomblog.com/archivo/2010/09/04/ciencia-y-respuestas-por-Richard-Feynm.html 2010-09-04T19:08:00+00:00 ajlopez En estos días, gracias a un tweet de la buena de @graciadelcielo, encuentro este video, de una entrevista de Richard Feynman, mencionado en el post:

Homínidos: Richard Feynman, sobre el conocimiento

Excelente discurso, con el que estoy de acuerdo. Transcribo y comento:

Si Ud. espera que los científicos le proporcionen todas las respuestas a las fabulosas cuestiones sobre qué somos, dónde vamos, cuál es el sentido del Universo y esas cosas, entonces creo que uno podría fabricar fácilmente ciertas soluciones y sacarle un jugo místico al problema.

La ciencia está para investigar la realidad, incluidos nosotros. Pero no para dar todas las respuestas, menos sobre el sentido de nuestra vida. Nos puede mostrar cómo son las cosas (incluidos nosotros), pero nada sobre qué hacer con nuestra vida. De ahí que tengamos que apoyarnos en la filosofía, sin olvidar lo descubierto por la ciencia.

Investigar no es ser complacientes con la naturaleza. La gente me dice ¿estás buscando las leyes completas de la física? No, no estoy haciendo eso. Simplemente estoy tratando de saber algo más acerca del mundo. Si resulta que hay una ley definitiva y simple que lo explica todo ¡si es así será muy agradable descubrirla! Si en cambio resulta que la naturaleza es como una cebolla con millones de capas y terminas agotado y cansado de ir descubriendo esas capas ¡entonces es así como será!

Concuerdo. Muchos piensan que la ciencia busca la simplicidad. Yo veo que busca explicar la realidad: en el caso de la física, si resulta que al final ese aspecto es simple, así será. Sino, habrá que admitir que no sea simple. Hay ideas sobre la incorporación de la "historia" en la explicación de lo que es ahora: bien podría ser nuestro Universo una rama posible y no necesaria de la historia de la realidad.

Pero sea como sea, esa será su naturaleza y ella aparecerá de la forma que ES. Por tanto, cuando vayamos a investigar no deberíamos presuponer qué estamos tratando de hacer, sino solamente intentar conocer algo más sobre ello.

Dicho esto, no me puedo creer las historias especiales que se han establecido sobre nuestra relación con el Universo porque parecen ser ¡muy locales! ¡muy provincianas! ¡La Tierra! ¡Todo vino a suceder en la Tierra! ¡Uno de los aspectos de Dios vino a la Tierra, fíjate! ¡Y mira la cantidad de cosas que hay ahí afuera! ¿Cómo es posible? Hay una gran desproporción.

Veo que la ciencia nos ha ido sacando de ese centro, desde Copérnico en adelante. Pero siempre se cuela el ser humano como centro. No hay que renegar de eso, sólo tomarlo en cuenta, en la justa medida y circunstancia.

Y otra cosa tiene que ver con la cuestión de cómo te puedes fiar de que algo es cierto. Si te fijas en todas las teorías de las creencias, todas las diferentes teorías que hay sobre eso, entonces empiezas a darte cuenta. Una vez has empezado a dudar, que para mí es una parte muy fundamental de mi alma, dudar y preguntarme cosas. Para mí dudar y preguntarme cosas es un poco más difícil ... que creer.

Eso es el espíritu escéptico: no negar, sino dudar.

¡Puedo vivir con dudas! Y con incertidumbre, y no sabiendo. Pienso que es mucho más interesante vivir no sabiendo que tener respuestas que puedan estar equivocadas. Tengo respuestas aproximadas y convicciones posibles en diferentes grados de certidumbre sobre varias cosas pero no estoy absolutamente seguro de nada, y acerca de muchas cosas no sé absolutamente nada.

Esa es la actitud que cultivo, prefiero la verdad al alivio, como escribíó Huxley (ver enlaces al final)

Pero no tengo que tener imperiosamente una respuesta. No me siento asustado por no saber cosas, por "hallarme perdido en un universo misterioso sin ningún propósito" que es como realmente es, hasta lo que ahora por ahora puedo decir, posiblemente. Eso no me asusta.

De nuevo, excelente.

Enlaces relacionados:

Un pálido punto azul
Un plin plin en el viento
Estrellas desde la balsa
La última pregunta
La casita de Descartes
Huxley contestando a Kingsley: la verdad más que el alivio
Saber y saber qué hacer
Más sobre saber y saber qué hacer
¿Qué es lo bueno?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez

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La ciencia es la única noticia : Columna de verano http://blogs.publico.es/ciencias/general/955/columna-de-verano/ 2010-09-04T10:00:18+00:00 Ciencias VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO
* Profesor de investigación del CSIC

Creo que fue Francisco Umbral el que escribió una vez, y me hizo gracia, que le habían invitado a dar clase en una universidad de verano y que, afortunadamente, le había parecido “más de verano que universidad”. Sospecho que también esta primera columna del nuevo curso de La ciencia es la única noticia va a resultar más de verano que académica. Es lo que piden estos calores, ¿no? Al menos, trataré de que la pizca de ciencia que pueda incluir sea refrescante.

El verano es propicio para practicar deporte, pero como hace mucho calor, es necesario beber a menudo. Disfruto de los largos paseos en bicicleta y, aunque es posible llevar un par de botellines con agua, a menudo no son suficientes, y resulta un engorro localizar las fuentes de los pueblos y detenerse para rellenarlos. Por eso muchos cicloturistas más serios y competitivos que uno llevan el agua, que se conserva fresquita, en mochilas a la espalda, desde donde beben directamente por un tubo. Las llaman camel-bag o bolsa de camello, supongo que por su posición en el cuerpo parecida a la de una joroba. Sin embargo, tal vez sería más adecuado llamarlas garganta de elefante. Desde hace más de un siglo, los naturalistas habían oído decir a los habitantes del Namib que en pleno desierto los elefantes se refrescaban rociándose con agua que no sabían de dónde sacaban. Nadie se lo había tomado muy en serio, la verdad. No hace mucho tiempo, sin embargo, expertos de la BBC han conseguido filmar por primera vez ese comportamiento. Los elefantes ingieren grandes cantidades de agua a primeras horas de la mañana y luego se desplazan para comer a muchos kilómetros. Varias horas más tarde, cuando las temperaturas alcanzan los 45ºC y no hay bebederos cerca, utilizan su trompa para extraer agua almacenada o regurgitada en su garganta, y se rocían con ella las orejas y otras zonas bien irrigadas con el fin de refrigerarse.
Pero cambio de asunto, sin dejar las bicicletas. En Reino Unido han tenido la humorada de hacer un estudio sociológico sobre la percepción de la gente sobre los ciclistas, principalmente en la ciudad. De acuerdo con el periódico The Guardian, la principal conclusión es que para el 65% de las casi 4.000 personas entrevistadas, los ciclistas somos “personas normales” y sólo el 7% nos considera “raros”. Es más, únicamente el 10% piensa que los ciclistas urbanos seamos unos “hippies izquierdistas y barbudos”. No sé cómo tomarlo.
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Museo de la Ciencia : No te dejes caer por el bar http://museodelaciencia.blogspot.com/2010/09/no-te-dejes-caer-por-el-bar.html 2010-09-04T09:00:00+00:00 Héctor “Las patatas estaban estupendas, así como las bebidas. La música hacía la estancia más agradable. Y allí estaba yo, con uno de mis colegas disfrutando de lo que prometía ser el inicio de una gran noche. Estábamos charlando animadamente cuando algo llamó nuestra atención. Alguien acababa de caer en la puerta del local…y de qué forma. Nos quedamos mirando, y pudimos apreciar a un hombre de complexión media que se levantaba del suelo como buenamente podía, lamentándose dolorido e intentando que su orgullo no resultara lastimado.

Sin pensar demasiado en lo que había pasado continuamos disfrutando de la salsa picante. Pero cual fue nuestra sorpresa cuando apenas unos minutos después otra persona tocó el suelo al igual que la primera en la puerta del local. Por lo visto había resbalado estrepitosamente.
-Recuérdame cuando salgamos que tenga cuidado con la entrada- le apremié a mi amigo.
Seguimos a lo nuestro, y a la hora de salir…adivinad…me caí dándome un buen golpe en el trasero. En el mismo sitio exactamente donde habían caído anteriormente las otras dos personas. Mi amigo se echó a reír y me pidió perdón entre carcajada y carcajada por no haberme avisado. “Se me olvidó”, me dijo, “lo siento”.

Me levanté con una parte del culo lo bastante dolorida como para acordarme de un buen número de gente, y no voy a decir para qué. Pero pasados unos segundos el dolor no fue tan intenso y en seguida le vi el lado humorístico a la historia.”

Supongo que no me deja en buen lugar este relato, pero sirve para ejemplificar perfectamente algo que quería comentar. La importancia del suelo de un local y de cómo esté distribuido el tipo de suelo. Me explico…

Lo que había sucedido en este caso era que estaba lloviendo en el exterior, y el agua de la lluvia había mojado una pequeña rampa que daba del local a la calle, y que a pesar de estar tapada, el viento había puesto perdida de agua. Y con el agua ya se sabe, resbalón…

Así que podemos pensar en un primer momento que este accidente es algo que no se puede evitar y algo normal. Si está mojado es de sentido común que la gente se caiga. De toda la vida.
Sin embargo eso no es así. Hay diferentes formas de hacer prevención de este tipo de accidentes, y desde luego lo que no es para nada de recibo es que se caiga en el mismo sitio una persona cada poco tiempo. Eso nos dice algo sobre las posibles causas del accidente.

Los accidentes se construyen. Y puede parecer que la culpa es de la lluvia y de nuestra torpeza al andar, que es lo más visible. Pero lo cierto es que también lo es de otras posibles causas que entran en juego, porque puede que yo me haya caído en ese preciso momento en ese lugar porque alguien empezó a construir dicho accidente mucho tiempo antes.

Y aquí entran las características del suelo. ¿Qué resbadicidad presentaba el suelo? ¿Qué características tiene? ¿Es un buen suelo, o facilita el hecho de que yo me caiga en cuanto caen cuatro gotas? ¿El tipo que puso el suelo no empezó a construir mi accidente si usó un tipo de suelo que no es adecuado? Y si es así, ¿me hubiera caído si el suelo hubiera sido diferente?
Si vamos a la legislación española encontramos que el tipo de suelo se clasifica según la resistencia al deslizamiento. Así encontramos suelos tipo 0, 1, 2 y 3, siendo el tipo 0 el que menos resistencia ofrece al deslizamiento y 3 el que más. Esto lo podemos encontrar en el Código Técnico de la Edificación, en “Seguridad de utilización y accesibilidad” apartado 1 (SUA1), titulado “Seguridad frente al riesgo de caídas” cuando habla de resbaladicidad de los suelos (anda, que vaya nombre le han puesto…resbaladicidad).

También se incluye en dicha legislación, qué tipo de suelo ha de ponerse en función de su localización. Así se dice que en zonas interiores húmedas, como por ejemplo entradas a edificios, si existe una rampa de más del 6 % de pendiente, el suelo ha de ser de tipo 3. Es decir, el menos resbaladizo.

Si el suelo no es el adecuado, por ejemplo de tipo 1 igual que el del interior, puede ocurrir que se caiga más de uno, igual que en nuestra historia. Así que “puede ser” que el suelo no fuera el adecuado y que la inclinación de la rampa de entrada facilitase las caídas. Puede ser que una de las principales razones por las que todos nos caímos aquel día, es que alguien no hizo los deberes y puso el suelo que no era. Puede ser que las causas de una caída que más fácilmente se pueden evitar, se encuentren en las propiedades físicas del suelo, y en el cumplimiento de la ley.

Carlos V y la Malaria: una historia del Siglo XXI
Buenas razones para usar el casco]]>
Enroque de ciencia : Más actores inventores http://enroquedeciencia.blogspot.com/2010/08/mas-actores-inventores.html 2010-09-04T01:57:00+00:00 Carlos Roque Sánchez (Continuación) El susodicho reloj de pulsera era en realidad un mecanismo capaz de medir el pulso.

Y utilizado por personas afectadas de problemas cardíacos, podía detectar cualquier alteración en sus valores.

Si no eran los normales, lanzaba una señal de alarma.

Un buen invento, sin duda, que podría salvar vidas pero del que, no obstante, no se supo nada más.

En otro orden de cosas, y con relación al abandono del grupo, por parte de Zeppo, el genial Groucho lo tuvo claro.

A su entender, sin Zeppo, "...eran un 25% más ricos y el doble de graciosos". Cinismo grouchiano.

Ya sabemos como las gastaba el del bigote, “estos son mis principios. Pero, si no le gustan, tengo otros”.

De los inventos, por supuesto que, también, tenía su propia visión.

Me viene a la mente, “Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche, sin peligro de pisar al gato”.

En fin. Groucho en estado puro.

Gary Burghoff
Y de un actor casi cómico que inventa un dispositivo bélico, a un actor bélico que inventa un artilugio casi de broma.

Gary Burghoff, un discreto actor conocido por su papel de “radar” O´Reilly, en la televisiva serie de los años setenta M.A.S.H. Quizás la recuerde.

También él sintió la llamada de la creatividad. Fruto de la misma, un complicado sistema con aparato incluido, para atraer y capturar peces.

Algo muy extraño la verdad, si bien él se siente muy orgulloso de su “atractor de peces”.

De hecho lo patentó el 17 de agosto de 1993.

El invento resultó ser tan discreto como la carrera cinematográfica de su autor.

Marlon Brando y el tensor de bongó
Casi todo el mundo lo tiene considerado como uno de mejores actores de todos los tiempos, si no el mejor.

Pero muy pocos saben que le gustaba tocar un instrumento de percusión: el bongó o conga. Un tambor con el que se acompaña diferentes ritmos afroamericanos.

Una afición que le llevó a tomar, durante su juventud, lecciones del legendario Tito Puente nada menos, unido a la genial Celia Cruz ¡Azúcar!

Por lo que se ve, en Brando, su amor por el bongó llegó a ser una pasión.

Tanto que inventó un dispositivo para tensarlo, un tensor de bongó.

Un hecho que casi todo el mundo ignora. Seguro estoy que usted no tenía ni idea.

El aparato no es que fuera mejor que otros muchos ya existentes, pero él se empeñó en patentarlo, poco antes de morir en 2002.

Y eso que le aconsejaron que no lo hiciera.

Pero él debió pensar otra cosa (“Le haré una oferta que no podrá rechazar”).

Como para negarse.
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Historias de la ciencia (todo el artículo) : Desenmascaradores http://feedproxy.google.com/~r/historiasdelaciencia2/~3/SrDnjKUvtIM/ 2010-09-03T23:10:38+00:00 omalaled Algunos personajes a los que les gusta hablar del más allá y cosas similares (los hay que hablan de "otras dimensiones que la ciencia no puede alcanzar a comprender") dicen a los científicos que se metan en sus cosas. Vamos, que se limiten a hablar de electrones y cosas así, pero que en sus cosas nada tienen que decir. Pues no. Lo siento mucho. Si hay un papel que también ejercen (ejercemos, si me permitís) los científicos es el de desenmascaradores. Hoy os quiero hablar de tres ejemplos en que famosos científicos ejercieron como tales y, de paso, hablaros de algunos detalles de su vida.

Y no es que tengan que ser los mejores en estos asuntos. Algunos "paranormalistas" son lo bastante hábiles, como los magos, para engañar incluso a muchos científicos. Es por ello que muchas veces los desenmascaradores más hábiles no son precisamente científicos, sino otros magos. Esa es la razón por la que los espiritistas y médiums más famosos suelen dar toda clase de excusas y rechazan subir al escenario si se enteran de que la primera fila está llena de magos profesionales.

Y es que no debemos tragarnos las cosas por las buenas. A veces, cuando algo parece maravillosamente posible hay quien dice que "esto se verá en el futuro", aplicando la Tercera Ley de Clarke que dice que cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Pero cuidado, esta ley no funciona a la inversa. O sea, de "cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia" no se sigue que "cualquier afirmación mágica que pueda hacer cualquiera en cualquier momento es indistinguible de un avance tecnológico futuro". Sí, es cierto en que ha habido ocasiones que escépticos autorizados se han equivocado estrepitosamente, pero es mucho mayor el número de afirmaciones mágicas que nunca se han cumplido.

Vamos con el primer caso: David Brewster.

Si has estudiado óptica, tarde o temprano habrás hecho una práctica con el ángulo de Brewster. Nacido en 1781 fue licenciado para ejercer su ministerio en la Iglesia de Escocia, pero su periodo en el púlpito fue muy breve: la primera vez que subió y vio a toda la congregación con la mirada fija en él lo puso tan nervioso que prometió a sí mismo no dedicarse a ello nunca más. Fue un mal día para la Iglesia Nacional de Escocia, pero un gran día para la ciencia.

Investigó la polarización, la reflexión y la absorción de la luz. Construyó relojes de sol, microscopios y telescopios. Sus ingresos dependían de su destreza como corrector editorial. Se casó con Juliet McPherson y fue una feliz unión que duró 40 años y dio 5 hijos. Cuando murió Juliet se casó con Jane Purnell, a los 74 años de edad, con quien tuvo una hija.

Fue el inventor del caleidoscopio. Cozy Baker, fundador de la Brewster Kaleidoscope Society escribió:

Su caleidoscopio creó un clamor inaudito. Una manía universal por el instrumento se apoderó de todas las clases, desde las más bajas a las más altas, desde las más ignorantes a las más cultas, y toda persona sentía, y más aún, expresaba, que un nuevo placer se había añadido a su existencia.

Obtuvo una patente por su invento pero, por un error en el proceso de registro, no obtuvo remuneración por él. Cuando la persona que empleó para fabricar los artefactos los mostró a unos ópticos de Londres para poder hacerles un pedido, la idea básica dejó de ser un secreto. En tres meses se habían vendido en Francia e Inglaterra más de 200.000 caleidoscopios.

Otra invención de Brewster fue el estereoscopio lenticular. Se utilizaba para crear la ilusión de un objeto tridimensional. Se trataba de una caja cerrada que podía abrirse por los lados para que entrase la luz y disponía de dos lentes ajustables. Cuando enviaron algunas muestras a la Gran Exposición de Crystal Palace en 1851, la reina Victoria quedó tan fascinada que desencadenó otra moda.

Sus investigaciones permitieron mejorar el sistema británico de faros para la navegación. Aunque Fresnel también había trabajado en ello, Brewster insistió en que se adoptaran.

En la década de 1820, se interesó por los colores del espectro. Newton había propuesto la existencia de 7 colores. Otros investigadores decían que el amarillo era simplemente una combinación de rojo y verde. Brewster demostró que el amarillo era un color independiente.

Publicó más de 2.000 artículos.

Pues bien, en 1851, Brewster recibió el encargo de estudiar al médium escocés Daniel Dunglas Home quien, presuntamente, había demostrado todo tipo de extraños fenómenos y sonidos durante una séance. Brewster destapó el engaño en una carta al Morning Advertiser, en la que denunciaba el esperitismo y añadía: "Vi lo bastante como para convencerme de que [los efectos de la séance] podían producirse con pies y manos".

A la carta le siguió un encendido debate en los periódicos. En respuesta a una enfurecida carta de opinión que lo contradecía, Brewster replicó que no le había sido permitido mirar debajo de la mesa y que antes de pensar que los espíritus producen sonidos, prefiero conjeturar que aquellos golpeteos los producía el señor Home con los dedos de los pies, y en lugar de pensar que los espíritus elevaban la mesa, aventuraré que lo hacía el señor Home con sus pies, que siempre estaban por debajo.

Vamos con el segundo caso: Irving Langmuir (un crack, a quien dediqué en su día un artículo).

Langmuir fue premio Nobel de Química en 1932. Había leído algo de la obra de J.B. Rhine, sobre la percepción extrasensorial. Se sintió fascinado sobre lo que él llamaba "ciencia patológica": la ciencia de las cosas que no son así. Quienes la practicaban, decía, no son deshonestos, "sino que simplemente lograban engañarse a sí mismos". Decía que en estos casos las evidencias siempre parecen estar en el umbral mismo de la detectabilidad. Si lanzamos una moneda al aire muchas veces y sale un 51% de caras en lugar del 50% el resultado bien puede ser un defecto en la fabricación de la moneda o alguien puede pensar que tiene un efecto mental significativo en ella. En consecuencia, los postulados científicos que se basan en pequeñas diferencias estadísticas tienen siempre poco peso.

Sin embargo, si el índice de aciertos en el caso de la moneda lanzada al aire fuera realmente mayor del atribuible al azar, idependientemente de lo pequeña que fuera la diferencia, se trataría de un resultado profundamente importante, ya que nos obligaría a reexaminar completamente todos nuestros presupuestos sobre los que funciona el mundo.

Otra característica de la ciencia patológica, decía Langmuir, es que no parece haber ninguna manera de amplificar la magnitud del supuesto efecto. Por ejemplo, para oír un sonido con mayor claridad durante una fiesta, uno se acerca a la fuente, pero en el caso de la percepción extrasensorial no parece importar ni la distancia ni el tiempo.

Langmuir fue a visitar a Rhine para explicarle todos estos detalles. Para su sorpresa, Rhine pareció no inmutarse, incluso le invitó a que lo publicara. Se mostró, por otra parte, bastante dispuesto a enseñarle cómo hacía y analizaba sus experimentos.

Durante años, Rhine había utlilizado una baraja con cinco cartas y en cada prueba se pedía al sujeto que imaginara la identidad de 25 cartas. Como promedio, cabría esperar una carta correcta el 20% de las veces. En unas ocasiones sería una puntuación superior y en otras inferior, pero la media debía ser ese 20% aproximadamente. Rhine decía que había encontrado un promedio superior al que cabría atribuir al azar.

Pero Langmuir se quedó asombrado al descubrir que Rhine había excluido resultados obtenidos por aquellas personas de las que sospechaba que identificaban una carta incorrecta deliberadamente. Creía que a las personas a las que no caía bien lo hacían a propósito para fastidiarle. ¿Y cómo distinguía a esas personas? Pues porque su puntuación era demasiado baja.

Cuando Langmuir intentó explicar el fallo a un periodista, este último fue incapaz de seguir sus argumentos. Lo que sí escribió es que un famoso Premio Nobel estaba investigando la percepción extrasensorial.

Tercer caso: Franklin y Lavoisier.

Franz Mesmer fue un médico vienés pensaba que las posiciones de los planetas influían en la salud humana, y quedó seducido por las maravillas de la electricidad y el magnetismo. Atendía a la nobleza francesa en declive en vísperas de la Revolución. Se reunían en una habitación oscura y Mesmer, vestido con una túnica dorada de seda floreada y blandiendo una varita mágica, hacía sentar a sus pacientes alrededor de una cuba con una solución de ácido sulfúrico. El magnetizador y sus jóvenes ayudantes varones miraban a los pacientes fijamente a los ojos y les frotaban el cuerpo. Ellos se agarraban a unas barras de hierro que sobresalían de la solución o se daban la mano. En un frenesí contagioso, se curaban aristócratas a diestro y siniestro, especialmente mujeres jóvenes.

Causó sensación. Él lo llamaba "magnetismo animal". Sin embargo, como perjudicaba el negocio de los practicantes de una medicina más convencional, los médicos franceses presionaron al rey Luis XVI para que tomara enérgicas medidas contra él. Mesmer, decían, era una amenaza para la salud pública... y para sus bolsillos, ya que les estaba quitando sus cliente más acomodados. La Academia Francesa de las Ciencias nombró una comisión que incluía al químico pionero Antoine Lavoisier y al diplomático americano y experto en electricidad Benjamín Franklin (como curiosidad también incluía a Joseph Ignace Guillotin, ¿os suena ese apellido?).

Diseñaron una serie de ingeniosas pruebas en las que a algunos sujetos se les hizo creer que estaban recibiendo el tratamiento de Mesmer, cuando en realidad no era así, mientras que otros recibieron el tratamiento sin saberlo. Los resultados establecieron más allá de toda duda que los efectos del "mesmerismo" se debían únicamente al poder de la sugestión. La conclusión de la comisión fue que las curaciones, si las había, estaban en la mente del que las esperaba. La reputación de Mesmer quedó destruida y tuvo que retirarse a Austria. Aun así, ni él ni sus seguidores se dejaron desanimar. Uno de ellos preconizaba más tarde la siguiente actitud para obtener los mejores resultados:

Olvida durante un rato todos tus conocimientos de física... Aleja de tu mente cualquier objeción que se te ocurra... No razones durante un período de seis semanas... Sé muy crédulo, muy perseverante, rechaza toda la experiencia pasada y no escuches a la razón.

Y como dice Carl Sagan:

Ah, sí, y un consejo final: Nunca magnetices ante personas preguntonas.

Fuentes: "Destejiendo el Arco Iris", Richard Dawkins "De Arquímedes a Hawking", Clifford A. Pickover "Ciencia o vudú", Robert L. Park "El mundo y sus demonios", Carl Sagan]]>